
Con la gata dentro de la sudadera, tomándome un anisete calentito porque hace un frío de mil demonios a mediados de mayo, me encamino al placentero sueño, no sin antes berrear sobre la última sobremesa revolucionaria.
Me aguanto las ganas de publicar otras cosas, con más bilis y saña, con más ponzona y dardos envenenados porque creo que nunca sirvió para mucho. Es decir, ¿de qué narices serviría? Quién no tiene miedo sigue paralizado, y quién sí, de estas dos cosas, se incluye voluntariamente en las filas de la desidia. Estoy cansada de las clases medias. Eso es todo lo que tengo que decir. Estoy harta de los ahorradores de segunda b, pero también harta del paternalismo a veces mesiánico, a veces totalitario, de "propagandismo estresado e intelectualismo elitista y resentido" de los movimientos sociales. De las izquierdas mejor no hablo.
Señalar a los responsables no tiene ya sentido, porque aunque lo vieran no hay grandes movilizaciones dispuestas a poner en acción medidas resolutorias. Y aunque me encante ponerme apocalíptica, porque es algo rejuvenecedor y siempre chispeante, como pasar por una pira purificadora de fuego ab und zu a todo Cristo, ya ha llegado la hora de sentarse a pensar dos veces cada vez que uno gasta aire en hablar y más bien, reservar el oxígeno para poder actuar. Como dicen algunos, la fuerza está en el verbo, porque el en él reside la acción.
Algunos se irán al campo, otros se irán al paro, otros se emanciparán. Pronto pediremos algo más que consejo. El sentimiento de grupo no es suficiente y la soledad no nos justifica.
Esta sólo era una escusa para colgar un par de enlaces.
Nos vemos en las calles.
¿Cuándo acabará de una vez esta sociedad degenerada de tantos excesos, excesos de mente, de cuerpo y de alma?
Entonces habrá sin duda alegría en la tierra, cuando ese vampiro mentiroso e hipócrita al que se llama civilización llegue a su fin; se abandonará el manto real, el cetro, los diamantes, el palacio que se derrumba, la ciudad que se cae, para ir a reunirse con la yegua y la loba.
Después de pasarse la vida en los palacios y gastar los pies sobre las baldosas de las grandes ciudades, el hombre irá a morir a los bosques.
La tierra está seca por los incendios que la han quemado, y llena del polvo de los combates; el soplo de desolación que ha pasado por encima de los hombres habrá pasado por encima ella, y ya no dará más que los frutos amargos y rosas de espinas, como las plantas azotadas por los vientos que mueren antes de florecer.
Pues todo tendrá que terminar y la tierra tendrá que gastarse a fuerza de ser pisoteada; pues la inmensidad debe estar ya harta de ese grano de polvo que hace tanto ruido y altera la majestad de la nada. El oro acabará agotándose a fuerza de pasar por muchas mano y corromper; estos efluvios de sangre tendrás que apagarse, el palacio se desmoronará bajo el peso de las riquezas que contiene, la orgía terminará y nos despertaremos.
Entonces habrá una carcajada inmensa de desesperación, cuando los hombres vean ese vacío, cuando haya que abandonar la vida por la muerte, por la muerte que come, que siempre tiene hambre. Y todo crujirá para luego derrumbarse en el vacío, y el hombre virtuoso maldecirá de su virtud y el vicio romperá en aplausos.
Algunos hombres aún errantes por una tierra árida se llamarán unos a otros; irán los unos hacia los otros, y retrocederán espantados, asustados de sí mismos, y morirán. ¿Qué será del hombre entonces, siendo, como es, más feroz que las demás fieras, y más vil que los reptiles? ¡Adiós para siempre, carros resplandecientes, marchas militares y renombres; adiós al mundo, a estos palacios, a estos mausoleos, a los placeres del crimen y a los gozos de la corrupción! La piedra caerá de repente, aplastada por ella misma, y encima crecerá la hierba. Y los palacios, los templos, las pirámides, las columnas, mausoleo del rey, ataúd del pobre, carroña del perro, todo eso estará a la misma altura, bajo el césped de la tierra.
Entonces el mar sin diques azotará las orillas en reposo y bañará sus aguas sobre la ceniza aún humeante de las ciudades; loas árboles crecerán, reverdecerán, sin una mano que los rompa y los parta; los ríos correrán por las praderas salpicadas de flores, la naturaleza será libre, sin el hombre para restringirla, y esa raza quedará apagada, pues estaba maldita desde su niñez.
G.Flaubert, Memorias de un loco.
- Music:Dead Man´s Bones
Tim Robbins.
- Location:Madrid nochmal
- Mood:
chipper - Music:dead eyes opened in loop
(Aunque no por mucho tiempo)

¡Copón, ven y ayuda!
[QUE ES EL PATIO MARAVILLAS]
El Espacio Polivalente AutogestionadoPatio Maravillas es unespacio social okupadoque desde julio de 2007 viene desarrollando un proyecto político, social y cultural basado en la apertura, el asamblearismo y la autogestión. El Patio ha intentado ser un territorio de conquista del ejercicio de la ciudadanía que día a día se nos niega en un Madrid gobernado por los intereses económicos y la especulación. Un espacio donde poder reapropiarnos de nuestras vidas y donde construir otro modelo de ciudad en colectivo.
[CUÁL ES NUESTRA SITUACIÓN LEGAL]
Actualmente, ya hemos agotado todas nuestras posibilidades por la vía legal. Tras haber declarado las 57 personas auto-inculpadas y habiendorecurrido a la Audiencia Provincial, actualmente tenemos notificada la orden de desalojo que puede efectuarse en cualquier momento.
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En www.patiomaravillas.net.
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- Music:Raumheld - Tanzen
No realmente por gusto sino porque las condiciones acompañan me voy a marcar una entrada pública. Llevo toda la puñetera tarde delante del ordenador. He dormido unas cuatro horas y me he ido a clase después de una ducha con la ventana abierta -y no es precisamente verano-; aún no he hecho los deberes del cole y no he terminado con las tontadas de la wifi, pero me caigo de sueño.
Empiezo a tener problemas para encontrar la ñ en este maldito teclado hispano y para comunicarme en inglés con mi compañero australiano, el único versado en informática en este inmenso inmueble y capaz de entender mi fascinación y odio por este trasto. Las constantes barreras y esta sensación de extrañeza nunca me abandonan.
Aunque no es del todo seguro y tampoco me gusta hacerlo así, voy a contar algo de la historia ya que se me exigen noticias por un medio u otro. La cuestión es que la fortuna y mi cabezonería me ha conducido hasta esta casa, un antiguo hospital católico reconvertido en centro cultural y casa okupa. Supongo que no será difícil imaginar por qué. Desde el comienzo de mi andadura allá por Agosto me granjeé la simpatía de algunos alemanes de la casa, conocidos de mis conocidos y lo uno llevó a lo otro. En esta parte de la torre de Babel vivimos: Teaque, el chico de la puerta de al lado, Bax, su colega australiana, canadiense (no tengo ni idea), con André, Michael, Lena, Eva, Shi Dem, Niman y Emra, y mañana vienen dos chicos del País Vasco. Practicamente se puede hablar en cualquier idoma del continente euroasiático y algunos más; otra cosa es que te entiendan. En la planta de abajo viven más inquilinos que cocinan con nosotros y donde cocinan algunos de nuestros compañeros de pasillo (porque aquí la cosa no depende de dónde tengas la cama o la ducha, sino de dónde preparas los pepinillos. Ya se sabe lo que reza el dicho: “Don't shit where you eat”. Complicado e interesante a la vez. Desde hace dos meses soy oficialmente nómada aunque residente en el estado alemán, con "alemanes extranjeros", y extranjeros regulares e irregulares. Términos que merecen una única entrada.
He abandonado el Sector Este para pasarme al bando contrario, aunque a escasos metros del muro. Vivo en el antiguo sector americano fronterizo con el ruso y hoy declarado “barrio turco”, ya que hoy día es la segunda ciudad con más turcos después de Estambul. Y he de confesar que me encanta. Shi dem y Levent me ayudaban a veces con las tenderas sexagenarias venidas del otro lado del Bósforo y yo a ellos con los teutones inflexibles, que haberlos hailos, incluso en esta casa.
Mi mejor amiga alemana no vive conmigo y el siguiente en mis preferencias está ahora visitando a su abuela en Leipzig, otra de las zonas ocupadas por los soviéticos donde la hierba aún crece con especial rectitud. Realmente me paso el día chapurreando en inglés y alemán, perdiendo, por suerte o por desgracia, el inglés que recuperé el primer mes. Haciéndome un lío cuando tenía que entenderme con Levent en francés, y teniendo malentendidos con André en castellano, pero supongo que llegará el momento en que me maneje bien en al menos una de estas lenguas. Probablemente en el momento en que me vaya.
Y a eso iba: a que creo que mi vida está en Madrid. Durante el próximo año tengo que planear como salir de allí, pero por ahora dos tercios de mi vida todavía están allí y dejé muchos cabos sueltos.
Decir que no os he respondido a los correos, queridas mías, porque nuestra conexión es caprichosa y está pendiente de reestructuración, sin contar con el rencor que me guarda mi portátil después del último encontronazo con el suelo. Añadir que hasta nuevo aviso he perdido mis datos y no subiré más fotos. Que me puse morena recogiendo ciruelas entre las granjas abandonadas de Templin (aunque tengo otra al lado de casa) y que mi hábitos, en sentido literal y todas sus acepciones, están cambiando. Haciéndome a la escasez de propiedades, liberándome de cargas materiales y comodidades superfluas, añadiéndome colorido y fomentando la colectivización de ese tercio de mi vida que resta.
Tengo la suerte de contar en este proyecto de vivienda con una buena biblioteca en castellano e inglés y otra estupenda en alemán con libros de mi nivel como “dumbo” o “ la pequeña bruja”. Me dejo caer una vez al mes por el Duncker Club para recordar el sonido de los viejos tiempos, bailar como hacía años y sentirme como en casa mientras mi discografía esté encerrada en mi casi-difunto pendrive. Y hablando de esto, de la morriña y el recuerdo, la avalancha de nostalgia de vosotros después de la visita de algunos colegas. Tal vez no los más cercanos, pero también muy necesarios, que me han hecho sentir como la primera vez que comí aceitunas en escabeche en Berlín y el olor del aceite de oliva al calentarse en estas sartenes tan bárbaras. Realmente bien.
Por lo demás, felíz y risueña. Disfrutando una vez más del otoño en los parques de esta ciudad.
Beto, por lo que más quieras, ¡mándame más chistes tontos!

- Mood:
Apluff - Music:Days of Sorrow - Wild World
Se ha dado cuenta de que vino con una maleta y necesita muchas más cosas. En cualquier caso ahora no le cabe todo en ella. Desde que llegó ha adquirido 2 vestidos, 2 camisetas de manga larga, 2 jerseys y una bufanda por la escalofriante suma de 7€. Berlín es un buen lugar para aterrrizar con lo puesto.
Aquí, en la ciudad sin espigadores, todo lo que no se necesita, se regala. Fruta madura, ropa, cacharros, libros, juguetes, muebles... Por el momento eso lo hace todo más fácil.
Que tengáis un felíz otoño.

Mis nuevos vecinos en Kreuzberg
Goodbye Scharnweberstraße, Hallo Mariannenplatz.
Tausend Sterne für Alles in dieser Welt
- Mood:
hopeful - Music:EN - Weil Weil Weil
