?

Log in

Previous Entry | Next Entry



No realmente por gusto sino porque las condiciones acompañan me voy a marcar una entrada pública. Llevo toda la puñetera tarde delante del ordenador. He dormido unas cuatro horas y me he ido a clase después de una ducha con la ventana abierta -y no es precisamente verano-; aún no he hecho los deberes del cole y no he terminado con las tontadas de la wifi, pero me caigo de sueño.
Empiezo a tener problemas para encontrar la ñ en este maldito teclado hispano y para comunicarme en inglés con mi compañero australiano, el único versado en informática en este inmenso inmueble y capaz de entender mi fascinación y odio por este trasto. Las constantes barreras y esta sensación de extrañeza nunca me abandonan.
Aunque no es del todo seguro y tampoco me gusta hacerlo así,  voy a contar algo de la historia ya que se me exigen noticias por un medio u otro. La cuestión es que la fortuna y mi cabezonería me ha conducido hasta esta casa, un antiguo hospital católico reconvertido en centro cultural y casa okupa. Supongo que no será difícil imaginar por qué. Desde el comienzo de mi andadura allá por Agosto me granjeé la simpatía de algunos alemanes de la casa, conocidos de mis conocidos y lo uno llevó a lo otro. En esta parte de la torre de Babel vivimos: Teaque, el chico de la puerta de al lado, Bax, su colega australiana, canadiense (no tengo ni idea), con André, Michael, Lena, Eva, Shi Dem, Niman y Emra, y mañana vienen dos chicos del País Vasco. Practicamente se puede hablar en cualquier idoma del continente euroasiático y algunos más; otra cosa es que te entiendan. En la planta de abajo viven más inquilinos que cocinan con nosotros y donde cocinan algunos de nuestros compañeros de pasillo (porque aquí la cosa no depende de dónde tengas la cama o la ducha, sino de dónde preparas los pepinillos. Ya se sabe lo que reza el dicho: “Don't shit where you eat”.  Complicado e interesante a la vez. Desde hace dos meses soy oficialmente nómada aunque residente en el estado alemán, con "alemanes extranjeros", y extranjeros regulares e irregulares. Términos que merecen una única entrada.
He abandonado el Sector Este para pasarme al bando contrario, aunque a escasos metros del muro. Vivo en el antiguo sector americano fronterizo con el ruso y hoy declarado “barrio turco”, ya que hoy día es la segunda ciudad con más turcos después de Estambul. Y he de confesar que me encanta. Shi dem y Levent me ayudaban a veces con las tenderas sexagenarias venidas del otro lado del Bósforo y yo a ellos con los teutones inflexibles, que haberlos hailos, incluso en esta casa.
Mi mejor amiga alemana no vive conmigo y el siguiente en mis preferencias está ahora visitando a su abuela en Leipzig, otra de las zonas ocupadas por los soviéticos donde la hierba aún crece con especial rectitud. Realmente me paso el día chapurreando en inglés y alemán, perdiendo, por suerte o por desgracia, el inglés que recuperé el primer mes. Haciéndome un lío cuando tenía que entenderme con Levent en francés, y teniendo malentendidos con André en castellano, pero supongo que llegará el momento en que me maneje bien en al menos una de estas lenguas. Probablemente en el momento en que me vaya.
Y a eso iba: a que creo que mi vida está en Madrid. Durante el próximo año tengo que planear como salir de allí, pero por ahora dos tercios de mi vida todavía están allí y dejé muchos cabos sueltos.

Decir que no os he respondido a los correos, queridas mías, porque nuestra conexión es caprichosa y está pendiente de reestructuración, sin contar con el rencor que me guarda mi portátil después del último encontronazo con el suelo. Añadir que hasta nuevo aviso he perdido mis datos y no subiré más fotos. Que me puse morena recogiendo ciruelas entre las granjas abandonadas de Templin (aunque tengo otra al lado de casa) y que mi hábitos, en sentido literal y todas sus acepciones, están cambiando. Haciéndome a la escasez de propiedades, liberándome de cargas materiales y comodidades superfluas, añadiéndome colorido y fomentando la colectivización de ese tercio de mi vida que resta.

Tengo la suerte de contar en este proyecto de vivienda con una buena biblioteca en castellano e inglés y otra estupenda en alemán con libros de mi nivel como “dumbo” o “ la pequeña bruja”. Me  dejo caer una vez al mes por el Duncker Club para recordar el sonido de los viejos tiempos, bailar como hacía años y sentirme como en casa mientras mi discografía esté encerrada en mi casi-difunto pendrive. Y hablando de esto, de la morriña y el recuerdo, la avalancha de nostalgia de vosotros después de la visita de algunos colegas. Tal vez no los más cercanos, pero también muy necesarios, que me han hecho sentir como la primera vez que comí aceitunas en escabeche en Berlín y el olor del aceite de oliva al calentarse en estas sartenes tan bárbaras. Realmente bien.

Por lo demás, felíz y risueña. Disfrutando una vez más del otoño en los parques de esta ciudad.

Beto, por lo que más quieras, ¡mándame más chistes tontos!




                                                                  It's my castle and I cry if I want to.

Tags:

Comments

( 1 comment — Leave a comment )
(Anonymous)
Oct. 29th, 2009 03:33 pm (UTC)
Cristi
hola beibi, qué ganas de pillarte berlinesa! ¡argh!
( 1 comment — Leave a comment )

Profile

haciendo_pompas
haciendo_pompas

Latest Month

May 2010
S M T W T F S
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Page Summary

Powered by LiveJournal.com
Designed by Teresa Jones